hoy estoy llena de poesía que no quiere salir

Amigo mío, admite un hecho: de los dos, el más ciego es seguramente aquel que se pone una venda que el que se la arranca. Tú edificas, inventas, multiplicas; yo destruyo, simplifico. Tú agregas error sobre error; yo los combato. ¿Cuál de los dos es el ciego?
Diálogo entre un sacerdote y un moribundo, Marqués de Sade 
En los límites de la condición humana, ¿qué mayor esperanza que la que permite escapar a esa condición?
Camus, “El mito de Sísifo”

Tiranía Conformista

El hombre es un tirano de nacimiento que llega a la vida junto con aquella sed intolerable de posesión. El hombre vino y fecundó una semilla para que de ella crezcan más y nazcan edificios que tapen la tierra y el cielo. Y ahora después de milenios de equivocaciones y edificaciones, el hombre viene a llorar porque anhela el origen perdido. Debe sentirse culpable el hombre de hoy? Más que culpa, muere de bronca y se suicida, vive el vértigo final de saltar por el precipicio, se estrangula con una cuerda que alucina una serpiente venenosa que lo hará callar por siempre, o busca la inconsciencia entre artificios como la droga y el alcohol. Entonces es bronca, infernal ira que brota de sus venas que sólo quieren estallar en lágrimas de sangre, porque despierta y se vuelve a acostar cada día con el peso de sus antepasados que tomaron el camino incorrecto después de que uno de ellos se haya levantado con el pie izquierdo, comenzó a pensar, y resultó ser el bocero de una idea ridícula con el pretexto de encontrar seguridad y refugio en una ideología que le fue ajena desde el primer momento, y fue cuestión de un abrir y cerrar de ojos para que unos pares de hombres más se pusieran de acuerdo, y, ante la desolación del mundo que no brinda ninguna respuesta a tantas preguntas, se reconfortaran, creyendo protegerse, construyendo toda una ciudad de espaldas al agua, al río, porque después de todo, las aguas dicen la verdad, y el hombre nace con un miedo espantoso por ella, porque en lo más puro de su alma sabe que la verdad es la muerte. 

Le doy inicio a mi camino con una huella bien marcada en la tierra para no ahogarme de miedo y abrazarme a ella, dedicar el poco tiempo que tengo en este cuerpo a ser una hormiga que excava microscópico hoyo para que a lo mejor otros que nazcan en un futuro en este hormiguero puedan dejar de estar muertos en vida para estar más vivos en esta vida que es como la muerte, o más simple aún, para que puedan acercarse al río y bañarse en él. 

(pequeño) Ensayo sobre el pequeño gran cine de Rohmer


Como en cada director de la Nouvelle Vague, el cine de Rohmer es escencialmente particular. Me resultó curioso creer que tanto en El Rayo Verde como en La Mujer del Aviador, al final de la película parecemos tener una “ASA’” (pequeña forma), ya que en algún punto, ambos films comienzan con una acción concreta, que a lo largo del desarrollo pasa por una pluralidad de situaciones que finalizan en un desenlace que abarca la misma situación inicial, pero modificada en función de transmitir un mensaje implícito.

Todo lo que acontece argumentalmente en el cine de Rohmer es una mera excusa para mostrar un paisaje, y más profundamente, para mostrar una realidad, y más profundamente aún, para que la realidad entre en la película, en la cámara, en la pantalla de cine. Esta combinación de elementos, estas situaciones que no llevan a ningún lado, inútiles, son útiles para lograr este ingreso de la realidad en la pantalla, y al mismo tiempo, conforman una estética que lleva la impronta de un fuerte pensamiento crítico y una visión de mundo, que se pone en boca discretamente por los personajes, sus diálogos y hasta por la música extradiegética, Rohmer parece ser un romántico estilo Poe, un vanguardista estilo Artaud, con un pensamiento filosófico cercano al de Nietzsche, pero más moderado en sus formas, como si criticara muy por debajo, como si quisiera gritar pero hablara bajito, (ya que su cine habla por sí mismo, no necesita de elementos románticos que lo exageren) que parece creer que en esta era de modernidad, los hombres vuelven a cuestionar lo que les es dado por la sociedad y por la cultura, y en el interior de los personajes se crean angustias existenciales que oscilan entre aceptar la realidad del momento, o ir contra la corriente y acabar por ser un marginado que sufre. Lo podemos ver en Anne, la protagonista de ambos films. En ambos casos tiene una especie de herida amorosa que la impide aceptar el amor natural de los hombres que llevan a las convenciones del matrimonio o la convivencia, y al mismo tiempo sufrir enormemente por no poder aceptar estos ideales, ya que todo el mundo se maneja de manera contraria. Aparecen personajes que no la comprenden y la “sacuden” con sus monólogos acerca de cómo es que hay que estar bien, como hay que abarcar las relaciones amorosas, el trabajo y la vida.

En El Rayo Verde son el grupo de amigas de Anne que le insisten que hable de lo que le pasa cuando ella se ve imposibilitada, luego es la familia de la amiga con la que decide irse, que no comprende su posición de vegetariana en la mesa del almuerzo, luego la sueca que conoce en la playa, que vive la vida de hombre en hombre sin que eso le ocasione preocupación alguna, solamente placer, y ella se nubla cada vez más en su tristeza que le impide escuchar a los otros, que le insisten en que se pase del otro lado y disfrute.

En La Mujer del Aviador, ella no cambia, continúa sufriendo por su marginación y su soledad, se toma demasiado en serio su trabajo, porque parece atarse para seguir un mero esquema y sentirse parte al menos de algo con lo que puede cumplir, su compañera no la comprende y ríe cuando ella no queire atender el llamado, su amiga en el café le habla acerca del matrimonio y la edad para contraerlo, en el teléfono su amante le dice que se toma el trabajo muy en serio, y finalmente llegamos a la misma acción del inicio: Francois va a visitarla y ella continúa con la misma histeria, pero ante el cariño que le brinda él y la novedad de que tuvo contacto con una chica igual que ella tiene contacto con hombres, la deja tranquila y en el final Anne parece encontrar estabilidad y comodidad, a pesar de que sus parámetros no hay cambiado. A su vez, en El Rayo Verde, Rohmer deja un final esperanzador: Anne por sí misma decide dar un giro y acompañar al hombre que conoce en la estación a un lugar de vacaciones, ahí empieza a sorprenderse de cómo empieza a hablar de sí misma y a sentirse mucho mejor. Reiterando, estas cuestiones argumentales son únicamente existentes para que la realidad entre en la pantalla y con esto quiero decir, para que lo que es la realidad para Rohmer entre en pantalla, no sólo la ciudad, sino la concepción de la ciudad, la idea que hay sobre una ciudad que existe y marcha sola, la ciudad como referente a la ciudad y el cine como segundo nivel de referencia que puede explicar el primer nivel, como un signo que funciona por sobre el significante directamente en el significado, lo que intento traducir con la hipótesis de que la ciudad es una cárcel que encierra al individuo moderno en dónde este ve su propia alma encerrada por un cuerpo, y la ciudad como gran bloque de cemento que encierra su ser. Lo deja muy en claro la canción del final de “La Mujer del Aviador”, “Paris m’a seduit” = “Paris me ha seducido”, en dónde una voz femenina canta “hay que luchar todas las mañanas contra la salvaje incertidumbre del destino”. 

No hay nada que perjudique más a nuestra cultura que esa proliferación de vanidosos transportadores de libros y de humanidades fragmentarias; sin pretenderlo, nuestras universidades son auténticos invernaderos en los que se produce una especie de atrofia de los instintos del espíritu.
Friedrich Nietzsche en Cómo se filosofa a martillazos. (via kernel)
(Reblogueado desde camino-negro)

"Los poetas no inventan los poemas

el poema está en alguna parte ahí detrás

Desde hace mucho mucho tiempo está ahí

El poeta solamente lo descubre”

En efecto, si en lugar de buscar “el poema” oculto “en alguna parte ahí detrás”, el poeta se “compromete” a servir a una verdad conocida de antemano (que se ofrece de por sí y está “ahí delante”), renuncia así a la misión propia de la poesía. Y poco importa que la verdad preconcebida se llame revolución o disidencia, fe cristiana o ateísmo, que sea más justa o menos justa; el poeta al servicio de otra verdad que la que está por descubrir (que es deslumbramiento) es un falso poeta.

Kundera sobre Kafka
(…) Fichte, en su última filosofía, presenta el campo trascendental de una vida que no depende de un Ser ni está sujeta a un Acto: una conciencia absoluta inmediata cuya actividad misma no se remonta ya a un ser sino que incesantemente se pone a sí propia como vida.
Zizek sobre Deleuze 

Poeta negro, un seno de doncella
te obsesiona
poeta amargo, la vida bulle
y la ciudad arde,
y el cielo se resuelve en lluvia,
y tu pluma araña el corazón de la vida.

Selva, selva, hormiguean ojos
en los pináculos multiplicados;
cabellera de tormenta, los poetas
montan sobre caballos, perros.

Los ojos se enfurecen, las lenguas giran
el cielo afluye a las narices
como azul leche nutricia;
estoy pendiente de vuestras bocas
mujeres, duros corazones de vinagre.

Artaud
Pero detrás de esa visión de absoluto, ese sistema de plantas, de estrellas, de terrenos partidos hasta los huesos, detrás de esa ardiente floculación de gérmenes, esa geometría de búsquedas, ese sistema giratorio de vértices, detrás de ese arado hundido en el espíritu y ese espíritu que separa sus fibras, y descubre sus sedimentos, detrás de esa mano de hombre, en fin, que deja impreso su duro pulgar y dibuja sus tanteos, detrás de esa mescolanza de manipulaciones y cerebro y esos pozos en todas las direcciones del alma y esas cavernas en la realidad, se alza la Ciudad amurallada, la Ciudad inmensamente alta a la que no basta todo el cielo para hacerle un techo donde las plantas crecen en sentido inverso y con una velocidad de astros despedidos.
Esa ciudad de cavernas y de muros que proyecta sobre el abismo absoluto arcos perfectos y subsuelos como puentes.
Cómo se quisiera en la concavidad de esos arcos, en la arcada de esos puentes insertar la curva de un hombro desmesuradamente grande, de un hombro en el cual se difunde la sangre. Y colocar su cuerpo en reposo y su cabeza en la que hormiguean los sueños sobre el reborde de esas cornisas gigantescas donde se escalona el firmamento.
Pues un cielo de Biblia está allá arriba por donde se deslizan blancas nubes. Pero las suaves amenazas de esas nubes. Pero las tormentas. Y ese Sinaí del que dejan asomar las pavesas. Pero la sombra que hace la tierra y la iluminación apagada y blancuzca. Pero finalmente esa sombra en forma de cabra y ese macho cabrío. Y el aquelarre de las Constelaciones.
Un grito para recoger todo eso y una lengua para ahorcarme.
Antonin Artaud

un poema que se puede leer de abajo para arriba y tiene el mismo sentido

Las palabras

ya no pesan, no son nada, lo son todo

en este plano imaginal

Somos terrícolas, no terratenientes.

Vivimos de gris

-imposible encontrar la nitidez del blanco o del negro-

A la tierra lo mismo le da la muerte

porque en su antigüedad

lo que menos dura

es nuestra vida

La existencia

siempre puede endulzarse con motivos navideños

la muerte

será sólo luz, sólo calor

LA FOTOGRAFIA es una impresión del flujo de la materia viva que marca un tiempo y un espacio PETRIFICADO, aquella imagen se congela y nunca más se repite. El cine hace posible que exista el movimiento en 24 fotogramas, el aparato cinematográfico negó la FIJEZA de la fotografía y le IMPRIMIO EL MOVIMIENTO. El cine nos dice “ustedes ven así.”, asumimos la materia que percibimos mediante el proceso de recomposición, el cine parece develar más la verdad porque actúa en un segundo nivel, por encima de nuestra percepción.

cero

mis ojos son el 2 y el 3, por encima o por debajo de ellos se encuentra el 1, el 1 presente en todos los números, el cero en cambio no está presente en ningun número, no es, el cero está en otro lado siendo otra cosa. el cero, un pasado inmemorial tan virgen como frecuentado. para viajar al cero se necesita ser desvirgado, ya que vivir en el 1 hace que uno se encuentre corrompido y violado. 

entonces la cuestión es encontrar a la muerte, a la muerte simbólica, que vendrá a llevarnos allá, para volver al acá a igualar, a equilibrar, a danzar lo que no se dice, a decir lo que puede sustraerse, a iluminar el hoy con lo que trajimos del ayer, de los intensos viajes a los mares de uno mismo en dónde el inframundo se confunde con el cielo, cuando éramos un cuerpo puro, un cuerpo virgen. 

Cuanto más falso parece uno, más lejos llega, lo falso es lo que está más allá
La maman et la putain, Eustache

"El alma del cine cada vez exige más pensamiento, aún cuando el pensamiento empiece por deshacer el sistema de acciones, percepciones y afecciones del que hasta entonces el cine se había alimentado."
Giles Deleuze